La tecnología y la gente mayor. Una reflexión de Carme Raichs.

ancianas con portátilHoy, la tecnología no es ningún misterio para la gente mayor. Estamos entrando en un tiempo en el que los jubilados nos expulsamos el miedo a la ignorancia para hacer cursos para aprender a nadar en este inmenso mar de la red informática que nos permite, desde casa, desde los centros o asociaciones y también desde las bibliotecas, entrar en este fascinante mundo de Internet. Y por cierto, no se nos caen los anillos por preguntar, cualquier duda que tengamos, a nuestros nietos. Estos muchachos, pequeños profesores de la más moderna tecnología informática.

El colectivo de las personas mayores hemos dado un salto de liebre al no querer quedarnos atrás, todo lo contrario, queremos estar al día. Ya sabemos todos, que cada nueva etapa sirve para enriquecer nuestros conocimientos mientras damos agilidad a las manos, para manejar el teclado, también sacamos el polvo de la mente, unas veces acertando y otras equivocándonos, en ese aprendizaje; ya decía la abuela: “haciendo y deshaciendo la gente aprende”. Y con el proceso adecuado, a cada uno de nosotros, hoy con Internet, tenemos una herramienta de comunicación, que nos ensancha los horizontes y nos abre las puertas a todos los países del mundo.

Si uno quiere, nunca es tarde. El colectivo de las personas mayores, tenemos voz, ilusiones y ganas de ser parte de la sociedad. Jubilados, no quiere decir acabados, todo lo contrario; tenemos mucho que decir, mucho que hacer en este nuestro tiempo de otoño. Por ello, el primer paso, es hacer un buen reciclaje de nosotros mismos, el segundo paso es saber amarnos a nosotros mismos para hacer crecer la autoestima, para así, poder amar a los demás sin prejuicio y, el tercero, trabajar con todas nuestras fuerzas para un envejecimiento activo, digno y positivo, siempre con el poder de un buen diálogo.
¡Diálogo, la llave para abrir tantas puertas!

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